Print ESPN.com: OTL: Fiebre Mundialista

OTL: Fiebre Mundialista

1 de junio Boeing 737Saliendo del Aeropuerto Int. 82 gradosParcialmente soleado

El jet ha despegado. Apenas ha podido sobrepasar las nubes que cubren el Aeropuerto Internacional de Miami cuando Bob Bradley saca su laptop y comienza a mirar un video del equipo que deberá enfrentar en menos de dos días, Costa Rica. Un par de filas más atrás, Charlie Davies y Clint Dempsey juegan al ajedrez en la computadora. El capitán Carlos Bocanegra mira "The Tudors". Pablo Mastroeni está muy concentrado completando el crucigrama de USA Today y Oguchi Onyewu se recuesta y duerme. El seleccionado masculino de fútbol de Estados Unidos no se juntaba desde abril, cuando jugaron el partido de clasificación para el Mundial ante Trinidad y Tobago, de modo que este vuelo de dos horas y media desde Miami hasta Costa Rica marca el comienzo de una larga gira mundial en la que harán 14 partidos en tres continentes y cuatro zonas horarias. Los jugadores y entrenadores saben qué es lo que los espera: La clasificación para entrar en la Copa del Mundo en territorio hostil, partidos de la Copa Confederaciones ante los mejores equipos del mundo y la defensa de los campeonatos 2005 y 2007 en la Copa Oro. Habrán días buenos y días malos, victorias que inspirarán y derrotas que decepcionarán, y por supuesto, un tremendo cansancio físico, mental y emocional. Cada día significará una oportunidad para mejorar y otra oportunidad para preparase para el objetivo final, la Copa del Mundo 2010. "Siempre es bueno encontrarse con todos una vez más", dice Bocanegra. "Será un verano largo. Para cuando termine, y sí, estaremos cansados de vernos las caras". Aunque los 11 miembros del equipo conformado por 23 jugadores han participado de un campo de entrenamiento de cinco días de duración, otros como Tim Howard y Benny Feilhaber llegaron justo a tiempo para subirse al vuelo charter en Miami. Después está Jonathan Bornstein, quien olvidó su pasaporte en Los Ángeles y necesitó de la asistencia de FedEx y de un maniático taxista en Miami para llegar a tomar el vuelo. Pero ahora, finalmente, están todos juntos mientras que comenzaron el proceso de redescubrir la química del equipo, tanto dentro como fuera del campo de juego, que necesitarán para superar a Costa Rica, uno de los oponentes más duros de la región. "Es el mayor desafío que enfrentamos cuando nos juntamos", dice Landon Donovan. "¿Con qué rapidez, tanto mental, física y estratégica, te puedes despojar de tu equipo regular y retomar donde has dejado las cosas en la selección? Mientras más pronto lo podamos resolver todos, mejor nos irá como equipo".

3 de junio Hotel donde se hospeda el equipo3,809 pies por encima del nivel del mar 78 gradosSoleado

Nueve horas para arrancar. Nueve horas restan para entrar en la cancha del infierno. Pero por ahora, Jozy Altidore no se preocupa por si los fanáticos de Costa Rica le arrojarán lo que tengan a mano o bolsas de plástico llenas de sangre u orina. En vez de eso, Altidore camina con una actitud muy casual por el hotel, haciendo juegos con el balón. Esta inquieto. Aburrido. Busca un botón para apretar que acelere el tiempo. Un oficial de seguridad del Departamento de Estado le dio órdenes al equipo de no salir del hotel, que no paseen por el mall cruzando la calle o que no vayan al Hooter's al final de la calle. No es seguro. Incluso en la Suiza de América Central, los jugadores podrían ser blancos (de ataques). De modo que juegan a las cartas, miran películas, navegan por internet, completan crucigramas y tocan la guitarra. Donovan es en especial adicto a la música. Un día antes, cuando su compañero de equipo Pablo Mastroeni le dice a Donovan que le sería más fácil tocar la guitarra si se cortara las uñas, Donovan sale instantáneamente de la habitación en busca de un cortaúñas. "Buena idea", dice después. "Es mucho más fácil". El día del juego es más tranquilo. Son pocos los jugadores rondando en los pasillos o los que dejan abiertas las puertas de las habitaciones. Después del almuerzo, casi todos duermen la siesta. Pero está Altidore, de 19 años, quien tiene en las manos cinco paquetes de goma de mascar y le da golpecitos cortos con el pie a la pelota encarando al guardia. "¿Qué crees?", pregunta Altidore. "¿Crees que tiene un arma?". El guardia habla muy poco inglés, pero entiende. Abre su saco. Dentro de la funda, a la altura de la cadera, tiene un revólver negro. "Ooooooohhh", dice Altidore. "Ese hombre no está bromeando. Entonces, si alguien aparece en este piso, ¿le dispararías?". El guardia no responde. No tiene que hacerlo. El mensaje es claro: La seguridad es severa, en especial cuando la selección estadounidense juega en un ambiente como el afamado Saprissa Stadium de Costa Rica, donde las tejas del techo tiemblan en los vestuarios de los visitantes. En la mañana del día del partido, el titular en uno de los periódicos de San José dice: "Bienvenidos a la Peor de sus Pesadillas". Es profético, no por los fanáticos, sino por la manera en la que juega Estados Unidos. Dos goles al comienzo del partido llevan al Ticos a una victoria por 3-1, ayudando a que Costa Rica pueda saltar por encima de la selección estadounidense para ocupar el primer lugar en la tabla. Los primeros tres equipos son los que pasan. "Hemos decepcionado", dijo el portero Tim Howard. "Lo único que podemos hacer es levantarnos y tener un buen rendimiento en Chicago porque lo que hicimos esta noche no era lo que esperábamos".

6 de junio Soldier Field580 pies sobre nivel del mar 53 gradosParcialmente nublado

Están en casa una vez más, supuestamente. El seleccionado masculino de fútbol regresa de Costa Rica y pasa dos días rodeado de íconos arquitectónicos, típicos de la Ciudad de los Vientos: El Sears Tower, el Hancock Building y el Navy Pier Ferris Wheel. Antes del partido, unos cientos de fanáticos estadounidenses marchan hacia la sede de la Federación de Fútbol de Estados Unidos e interrumpen una reunión de la junta con cánticos. Dentro del estadio, The American Outlaws, un grupo estridente que apoya a Estados Unidos, agita sus banderas y canta sus canciones. Pero mientras los jugadores trotan por el campo haciendo el precalentamientos, no hay ventaja en casa. Una gran multitud de seguidores de Honduras acalló a los fanáticos de Estados Unidos. Jozy Altidore está convencido de que sigue en Costa Rica después de que un fanático le arroja dos baterías. Una pasa cerca de su cabeza y la otra le cae en la rodilla. Tiene que ser tratado (médicamente) antes de empezar el partido. "Fue muy loco", dice Altidore. "Los fanáticos de Honduras habían tomado la ciudad y el estadio. Pero las cosas son así cuando eres un jugador de fútbol estadounidense. Estados Unidos es el país de todos. Aprendes a lidiar con eso". La derrota por 3-1 en Costa Rica hace que la selección estadounidense necesite sumar tres puntos para conservar su segundo puesto en la tabla de la CONCACAF. Más que nada, el equipo necesita demostrar signos de vida. Justo como lo hizo en los vestuarios ante Costa Rica, Bob Bradley utilizó su discurso antes del partido para inspirar a sus muchachos: "Nuestro grupo siempre ha respondido cuando lo necesitábamos. Hoy todos somos importantes. Tenemos que mostrar nuestro carácter, nuestra fuerza. Jugar con el corazón". Estados Unidos vuelve a ceder un gol temprano, pero esta vez responde con dos goles, dándoles a los estadounidenses la primera victoria por la clasificación. Así recuperan desde 1985. "Una gran victoria", dice Bocanegra. "A veces es así en las eliminatorias". De todas maneras, la gira acaba de comenzar. Espera un vuelo de noche hacia Sudáfrica y la Copa Confederaciones.

15 de junio Loftus Versfeld Stadium4,173 pies sobre nivel del mar 56 gradosParc. nublado

Ricardo Clark se sienta solo a mirar el partido. No tiene opción. En el primer partido de la Copa Confederaciones, la selección estadounidense había alcanzado a Italia tiro por tiro, pase por pase, hasta que el árbitro le saca una cuestionada tarjeta roja a Clark después de un choque con el italiano Gennaro Gattuso. En ese minuto 33 todo cambió. Mientras que Clark se pregunta qué es lo que ha hecho mal, sus compañeros de equipo pelean en el cuarto lugar del mundo con un hombre menos. "Es el peor sentimiento del mundo", dijo Clark más tarde. "Sientes que has decepcionado a tu país y a tus compañeros de equipo. No puedes evitar pensar qué es lo que hubieras tenido que hacer de manera diferente. "No fue bien cobrado. Hasta los jugadores italianos fueron comprensivos cuando me estaba yendo del campo de juego. Pero no cambia la manera en la que me siento". Ha sido una semana desafiante para los estadounidenses. Más allá del vuelo de 23 horas desde Chicago hacia Johannesburgo, se tendrán que acostumbrar al clima, la altura y las pocas camas que hay en el hotel. Y aunque en casa es verano, allí están en invierno y las temperaturas pueden caer a los 30. Una vez más, los jugadores son advertidos y no pueden salir solos, de modo que el equipo de Estados Unidos arma una sala con películas y videojuegos. Landon Donovan y Carlos Bocanegra están en especial interesados en "Rock Band", dando vueltas con la guitarra y la batería al ritmo de "Dead or Alive", de Bon Jovi. "Fue muy divertido. Me encanta la música y fue una buena descarga", dice Donovan más tarde. Otros, como Clint Dempsey, intentan mantener contacto con sus seres queridos vía Skype. Jozy Altidore recibió una factura de su celular por $6,000. "Lo he aprendido de la manera más dura", dijo Altidore después. "El siguiente verano, no habrá celulares. Llevaré a todos conmigo". A pesar de tener un hombre menos ante Italia, Donovan hace que el equipo quede arriba por 1-0 después de patear un penal. Pero el jugador nacido en New Jersey, Giuseppe Rossi, entra en el segundo tiempo y suma dos goles para Italia en una victoria por 3-1 ante EEUU. Tres días después ante Brasil, Estados Unidos entra nervioso, intimidado y lerdo, cede dos golpes en los primeros 20 minutos de una derrota por 3-0. Esta vez, el mediocampista Sacha Kljestan es objeto de una tarjeta roja y queda solo en los vestuarios pensando qué es lo que ocurre afuera. De vuelta en casa, en los últimos minutos del partido, los fanáticos de la selección estadounidense llenan los foros y los chats con mensajes de enojo, frustración y decepción. No hay jugador ni entrenador que quede fuera de las críticas. Un periódico local sugiere que Bradley es demasiado cerebral; seguido, proponen 12 reemplazos para el entrenador antes del comienzo del Mundial. Bradley y sus jugadores saben qué es lo que ocurre en casa, peor intentan superarlo. El entrenador habla todo el tiempo de construir una coraza que haga que las opiniones de afuera no los afecte. Además, no importa lo que digan los demás, el entrenador cree que hubo algo que les dejó el partido ante Brasil, sobre lo que tienen que hacer hincapié. En los últimos 30 minutos, con un hombre menos, nadie se rindió. "Después de un partido así, no hablaremos públicamente sobre las cosas en las que fuimos buenos", dice Bradley. "Nadie tiene ganas de escuchar eso. Pero cuando te falta un jugador ante Brasil, algunos de los mejore jugadores de los mejores equipos hubiesen pensando que el destino estaba escrito y simplemente hubiesen esperado que el partido terminase. Nosotros no hicimos eso. Nuestros hombres dieron batalla. Cometimos errores, pero no renunciamos. En esos momentos es cuando conoces realmente a tu equipo".

19 de junio Hotel del equipo3,786 pies sobre nivel del mar 54 gradosParc. nublado

Clint Dempsey se siente frustrado. En cuatro partidos durante el verano, dos de éstos de la Copa Confederaciones, no ha dado lo mejor de sí, y tampoco fue el caso del equipo. Sufrió una lesión en el tendón de la corva al final de la temporada y no ha estado jugando al ciento por ciento. En casa, las críticas se oyen cada vez más fuerte. Su equipo es una decepción. El entrenador es malo, no debería estar allí. Dos días antes de que el equipo enfrente a Egipto, Bradley pide tener una charla con Dempsey. El entrenador quiere entender qué es lo que anda mal y por qué Dempsey no ha demostrado su magia característica. Tienen una conversación sincera. Ambos se desahogan y ambos escuchan. Dempsey dice que no recibe la sufriente cantidad de pases y que el ataque del equipo no es lo suficientemente agresivo. Bradley escucha y responde, intentando armar la alienación para jugar ante Egipto, y le pregunta a Dempsey si cree que puede ir. Dempsey dice después: "Fui honesto con él. 'Si quieren que juegue, iré y dejaré lo mejor de mí en la cancha. Sólo quiero ganar'". Mientras Bradley deja la habitación, le dice a su asistente que está ansioso de ver el desenlace. "El siguiente día, te podías dar cuenta de que se había quitado un peso de encima", dice después Bradley. "Te podías dar cuenta de que estaba listo. Solamente necesitaba descargarse. Después de eso elevó su nivel de juego, junto con el de sus compañeros". Dempsey admite que la conversación con Bradley y el lugar en Rustenburg lo ayudaron. A diferencia de Pretoria, el hotel de Rustenburg estaba en medio de una reserva, con cebras, jirafas, ñus y monos. "Era simplemente África, tal como la habíamos imaginado. Estábamos en medio de la naturaleza", dijo Dempsey. "Cambió el humor del equipo". Pero poder avanzar era una idea demasiada remota. Los estadounidenses necesitaban una victoria por 3-0 ante Egipto, pero también necesitaban que Brasil superara al campeón reinante, Italia, por 3-0. Sucedió con un rejuvenecido Dempsey que anotó el tercer gol en el minuto 71 y los brasileños hicieron su parte. "No era momento de ir a casa", dijo Jozy Altidore más tarde. "Aún teníamos cosas que hacer".

24 de junio Hotel del equipo4.477 pies sobre el nivel del mar 33 gradosParc. nublado

Landon Donovan abre un correo electrónico de su padre y ni siquiera tiene que leerlo. Ahí aparece una foto del equipo olímpico de hockey de los EEUU en 1980 celebrando su "Milagro sobre Hielo", una victoria ante Rusia. Estados Unidos no es favorito ante España, el mejor equipo del mundo. España viene de una racha ganadora de 15 juegos. No ha perdido desde el 2006. No ha permitido un gol desde abril y 22 de sus 23 jugadores militan con equipos que estuvieron en la Champions League o en la fase final de la Liga de Europa. Y a pesar de eso, por segundo juego seguido, los estadounidenses juegan sin nada que perder. "Uno puede sentir esa tranquilidad y confianza", diría luego el defensor Jonathan Spector. "Todos creíamos". Jozy Altidore anota en el minuto 27 para poner a EEUU adelante por 1-0. Clint Dempsey agrega un gol en el minuto 74. Y el portero Tim Howard logra una atajada tras otra. EEUU gana por 2-0 a pesar de que España los venció en tiros al arco por 29-8. Antes del juego, el agente de prensa Michael Kammarman prometió que, de ganar el equipo, él saltaría a la pileta del hotel con su traje puesto, tal como lo hizo después de su victoria sobre México en el 2002 durante la Copa Mundial. Otro miembro del plantel de relaciones públicas, Mark Liskevych, había aceptado dejar a los jugadores hacerle un corte de pelo mohicano. Después de la cena, el gerente de equipamiento Tim Cook empujó a Kammarman a la piscina. Liskevych se sentó resignado y dejó que los jugadores tomaran turnos para cortarle el pelo. Pero a pesar de la celebración, hay otro partido. Se trata de la primera aparición de los estadounidenses en una final de la FIFA desde 1916. "Siendo un atleta, mi mente pasó muy rápido de la celebración a la preparación, y a decir 'vamos a ganar ese partido'", dijo Donovan más tarde. "Uno no tiene oportunidades como ésta muy seguido. Yo quería asegurarme de que la aprovechábamos de la mejor manera".

28 de junio Ellis Park Stadium5,751 pies sobre el nivel del mar 46 gradosBuen tiempo

Minutos antes de la final de la Copa Confederaciones, el presidente del fútbol estadounidense Sunil Gulati estaba en un ascensor junto a Mustapha Fahmy, secretario general de la Confederación Africana de Fútbol, y le ofreció un prendedor para su solapa. "Esta noche", dijo Gulati, "Usted tiene que alentar a Estados Unidos en Sudáfrica". Los estadounidenses se habían transformado en la atención del torneo. En 10 días habían pasado de "Despidan a Bob Bradley" a "Candidatos a la Copa Mundial" y la única palabra en ese prendedor era una de las razones de esta transición: UBUNTU. Ubuntu es una filosofía africana que esencialmente implica poner el bien del grupo por encima de los logros personales. Es la esencia de transformarse en uno, de transformarse en un equipo. Los Boston Celtics gritaban esa frase cada vez que se agrupaban para alentarse durante la búsqueda de su campeonato en el 2008. Bob Bradley le habló a su equipo sobre los sacrificios individuales que hicieron Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce. "Es una sensación de familia, de unión y orgullo", dijo Bradley. "Uno trata de lograr cosas que, de muchas maneras, los jugadores todavía no conocen. Estamos en medio de eso. Viendo todo desde una mayor perspectiva; establecer una confianza de lo que hace falta para llegar es todo un proceso que nunca termina. Es una manera de construir el equipo". Estados Unidos tomó a Brasil por asalto tempranamente, con Clint Dempsey anotando en el minuto 9 y Landon Donovan agregando otro en el minuto 26. Ganan por 2-0 al medio tiempo, pero todos saben lo que viene: un brutal contraataque brasileño. "Pensamos que si podíamos superar los primeros 10, 15, 20 minutos y mantenernos al menos en 2-0, o quizás 3-0 para nosotros, quizás podríamos ganar", diría Donovan más tarde. Brasil anotó a un minuto de comenzada la segunda mitad, y luego nuevamente en los minutos 73 y 83. Ganan por 3-2. Luego, los jugadores estadounidenses no saben cómo reaccionar. Sus emociones van de la decepción al optimismo. "Uno aprende de diferentes maneras. Nosotros aprendimos de manera muy dramática", dice Bocanegra. "Pero ahora sabemos que ese nivel de juego, ese nivel de trabajo, el modo en que atacamos el partido, el modo en que jugamos como grupo, ese es el estándar ahora. Cada vez que entremos al campo de juego, de ahora en adelante, será el punto de partida. No podemos aceptar nada menor a eso". El día después del juego, los jugadores salen de África. Algunos vuelven a casa en Estados Unidos, otros a sus clubes. Varios se reúnen en Los Ángeles un par de semanas después de la victoria del equipo ante España para aceptar el premio ESPY a la "Sorpresa del Año". Pero para Bradley y su plantel, no hay descanso. No hay alfombra roja en Hollywood. El verano no ha terminado todavía.

30 de junio Centro de la ciudad14 pies sobre el nivel del mar 68 gradosDespejado

Unas 25 horas después de abandonar Johannesburgo, Bob Bradley está en su casa. Bueno, casi. Está en el país. Él y su asistente Michael Sorber terminan de cenar en Seattle y salen a caminar cuando, un par de minutos después de las 10 p.m., se dan cuenta de algo. Es la primera vez que han comido fuera de un hotel desde que el equipo se encontró en Miami hace más de un mes. "Los días tienden a mezclarse", dice Sorber. "Y cada día presenta un nuevo desafío. Cada día hay un objetivo nuevo". Un nuevo grupo de jugadores, incluyendo a 10 jugadores que nunca han vestido una camiseta de Estados Unidos, esperan a los entrenadores en la sesión de entrenamiento de la mañana del día siguiente para la Copa de Oro. A pesar de la falta de experiencia, Bradley insiste en que su grupo tiene un objetivo: defender los campeonatos del 2005 y 2007. Durante los siguientes 27 días, el grupo cruza el país una y otra vez, ganando partidos en Seattle, Washington D.C., Foxborough (Massachussets), Filadelfia y Chicago antes de su choque del 26 de junio ante México en la final. Bradley y su grupo de desconocidos aparentemente no pueden hacer nada mal. Diez jugadores diferentes anotan su primer gol para Estados Unidos. Durante una sesión de entrenamiento antes de la semifinal en Chicago, Bradley señala un punto en el campo del Soldier Field adonde él quiere que el mediocampista Stuart Holden apunte sus disparos. En el siguiente partido ante Honduras, Holden coloca la bola en ese punto exacto, siendo recibida por Clarence Goodson, que anota un gol de cabeza. EEUU gana el partido. Pero ante México, todo cambia. El Tri gana en suelo americano por primera vez desde septiembre del 2001, finalizando una racha invicta de local de 58 partidos para los estadounidenses ante oponentes de la CONCACAF. Lo hacen de manera apabullante, anotando cinco goles en la segunda mitad para una paliza de 5-0, una de las peores derrotas como locales para Estados Unidos en toda su historia. Por segunda vez en un mes, Bradley y su plantel de colaboradores miran a otro equipo alzando un trofeo de campeonato. Aunque éste es un grupo de jugadores diferentes y un torneo diferente, el dolor es el mismo. Especialmente por ser México el archirrival del equipo local. Durante la presentación del trofeo, varios debutantes declaran públicamente su interés en lograr la revancha cuando ambos equipos se encuentren para un crucial partido de clasificación mundialista el 12 de agosto. "Esto es doloroso de ver. Yo siento el dolor", dice Charlie Davies en un mensaje de Twitter. "Es bueno que podamos jugar ante México el 12 de agosto".

12 de agosto Estadio Azteca7,200 pies sobre nivel mar Temp.: 72 grados(Promedio)

Landon Donovan sabe lo que le espera. Los cuchicheos, los abucheos, las palabras poco gentiles sobre él, sobre su familia y su país. Él sabe que cada vez que toque la pelota, 105.000 fanáticos responderán. Él no desea lo contrario. Donovan es un villano en este país, el hombre que los fanáticos mexicanos prefieren odiar. "Hay una negatividad muy tangible que siento hacia mí en el momento en que entro al estadio", dice. "Como atleta, me encanta. Para bien o para mal, uno quiere que a la gente le importe. Y por alguna razón, a ellos parece importarle". Quizás no haya mayor ventaja de local en todos los deportes que en el Estadio Azteca, con el calor, el smog, los 100.000 fanáticos y la altura de 7.200 pies. Ganar es casi imposible. No solamente es que Estados Unidos nunca ha ganado en el Azteca, sino que los mexicanos han perdido solamente un partido de clasificación para la Copa Mundial en ese estadio desde que abriera sus puertas en 1966, una derrota de 2-1 ante Costa Rica en 2001. EEUU ha intentado de todo. Antes de la clasificatoria del 2005, el equipo usó monitores de pulso cardíaco durante su entrenamiento en Colorado Springs, esperando prepararse mejor para el juego en altura. Cuando el piloto Bruce Arena armó la alineación titular, terminó eligiendo a una mayoría de jugadores que no había estado en ese entrenamiento. Este año, ellos planean entrenar en Miami y volar a México el día antes del partido. Dentro del grupo estadounidense, los desafíos serán iguales a los enfrentados ante Costa Rica: todos los jugadores vendrán desde todo el mundo y Estados Unidos tendrá nuevamente unas 48 horas para transformarse en un equipo. El choque será algo más que una clasificatoria, más que una potencial revancha. Es la primera oportunidad que tendrá el equipo mayor de EEUU de probar lo aprendido en Sudáfrica. Es la evolución de un equipo, el crecimiento de un grupo que promete tras cada victoria o cada derrota que intentará aprender y mejorar. El proceso comenzó tres años atrás, cuando EEUU abandonó el campo de juego tras su derrota en la Copa Mundial ante Ghana. El objetivo es que todas las lecciones rindan sus frutos el próximo verano en Sudáfrica. "Ahora que nos hemos separado, ¿cuánto de aquello habremos conservado todavía? ¿Cuánto tenemos que rehacer?", dice Bradley. "Uno no puede empezar de cero. "Nos vamos a enterar ahora. ¿Acaso hemos crecido lo suficiente como para que cuando llegue el próximo gran desafío y las cosas se compliquen estemos listos? ¿Hemos construido una base que sea lo suficientemente sólida como para que ningún temblor pueda interferir en ella? De eso nos vamos a enterar ahora". Wayne Drehs es un redactor senior de ESPN.com. Lo puedes contactar en wayne.drehs@espn3.com.